Íncel es un acrónimo de la expresión inglesa involuntary celibate (célibe involuntario). El término fue acuñado en 1997 por una estudiante canadiense llamada Alana, que creó el Involuntary Celibate Project: un espacio comunitario de apoyo para personas —independientemente del género— que experimentaban soledad, dificultades para establecer relaciones sexoafectivas y falta de reconocimiento social.
Con el tiempo, sin embargo, este concepto ha sido apropiado y transformado radicalmente por comunidades virtuales, formadas principalmente por hombres heterosexuales que se autodefinen como “célibes involuntarios” y que han desarrollado una subcultura propia dentro de la denominada manosfera (manosphere). A través de foros y plataformas digitales, este movimiento ha evolucionado hacia un espacio de radicalización que difunde ideologías misóginas, antifeministas, LGBTIQ+fóbicas y, a menudo, apologéticas de la violencia. Las mujeres, en particular, son deshumanizadas y responsabilizadas de la falta de interacciones sexoafectivas de los miembros de este colectivo, junto con otros hombres percibidos como sexualmente exitosos.
La ideología íncel se ha convertido en una de las corrientes más visibles dentro del ecosistema digital de la extrema derecha supremacista, machista y antifeminista, y se ha vinculado a diversos casos de ataques violentos motivados por el odio de género. La expansión de este discurso a través de las redes sociales ha contribuido a normalizar y difundir narrativas de odio, especialmente entre públicos jóvenes y vulnerables a procesos de radicalización.
Romanos, Andrea (2025) «Els incels: quan la frustració masculina es converteix en odi», UOC News. 9 d’abril.