La Caperucita Roja (1812), Jacob y Wilhelm Grimm

por Isis López

El cuento

Hace muchos años, una niña conocida como Caperucita Roja —por el color de la prenda que siempre vestía— emprendió el camino hacia la casa de su abuela, que estaba enferma. Por encargo de su madre, le llevaba una cesta con bizcocho y mantequilla, unos manjares que, sin duda, la ayudarían a recuperarse. Al adentrarse en el bosque, la niña se encontró con un lobo. La bestia, a pesar de las ganas de comérsela, se contuvo porque, no muy lejos, había unos leñadores.

El lobo entabló conversación con Caperucita Roja. Con astucia, la convenció para tomar un camino más largo, de modo que él pudo llegar primero al destino. Mientras la pequeña se entretenía recogiendo flores y persiguiendo mariposas, el lobo llegó a la casa del bosque, se hizo pasar por la nieta y devoró a la abuela al instante.

Cuando Caperucita finalmente llegó, el lobo, camuflado bajo las mantas, la invitó a entrar en la cama con él. Tras el conocido diálogo sobre el tamaño de su cuerpo («—¡Qué orejas tan grandes tienes!…»), el engaño culminó de forma trágica: el lobo se lanzó sobre la niña y la devoró también.

Análisis crítico de «La Caperucita Roja»

“La Caperucita Roja”, de Jacob y Wilhelm Grimm, es una pieza fundacional del canon que continúa viva en las aulas y en el imaginario familiar. Forma parte de los cuentos tradicionales recopilados a principios del siglo XIX por los hermanos Grimm, un corpus básico del patrimonio literario infantil y juvenil. Recopilaciones como Cuentos para la infancia y el hogar (Grimm & Grimm, 1812) plasmaron la cultura popular del pueblo alemán en un momento histórico clave para la unificación del país. Estas narraciones se caracterizan por un ambiente oscuro y violento que refleja un mundo donde los personajes actúan en función de sus sentimientos más crudos y luchan por sobrevivir en un entorno lleno de amenazas. Las historias están marcadas por un componente moral de alto valor simbólico.

Un ejemplo paradigmático de ello es “Caperucita Roja” que, a diferencia de las adaptaciones actuales, se configura como una narración explícitamente violenta. En esta versión, la figura femenina se presenta como una criatura elegante, delicada y de pequeñas dimensiones, hecho que la sitúa en una posición de vulnerabilidad ante los peligros del bosque. Además, en lo que respecta a la diferencia de edad entre los personajes, se establece una relación desigual respecto al lobo, con un claro desequilibrio en cuanto al poder. De este modo, se refuerza el estereotipo clásico de la niña como símbolo femenino de inocencia y de bondad, en contraposición radical con el lobo, figura masculina plenamente asociada al mal y a la violencia.

Desmontando estereotipos en el aula

La reflexión sobre los estereotipos puede ser objeto de trabajo en el aula por medio del análisis de los elementos simbólicos asociados a la protagonista, tales como:

  • Su condición infantil.
  • La capa roja (asociada a la violencia y a la pasión).
  • El propio nombre, que incorpora un diminutivo.

Esta dinámica tiene por finalidad evidenciar la visión androcéntrica del relato, que se pone de manifiesto en la descripción de la figura femenina y en la proyección de determinados cánones de belleza. Por este motivo, es esencial resaltar críticamente el lenguaje empleado durante el relato e invitar a reflexionar sobre las acciones realizadas por parte de cada personaje y las temáticas de las que habla cada uno.

Haciendo referencia a la revisión de las ideas patriarcales que desprende este relato, cabe mencionar algunas de las reescrituras llevadas a cabo por autoras como:

  • Angela Carter (The Bloody Chamber, 1979), quien representa a Caperucita como una adolescente consciente de su propio cuerpo y sitúa los conceptos de menstruación y virginidad en el centro del discurso desde una perspectiva feminista y antitabú.
  • Carmen Martín Gaite (Caperucita en Manhattan, 1990), la cual mantiene la condición infantil de la protagonista, pero que, a diferencia del cuento original, presenta unas aventuras que no culminan en un final moralizador donde se castiga la libertad y la temeridad de la mujer. Al contrario, la aventura vivida en Nueva York se convierte en una experiencia positiva que contribuye al crecimiento y desarrollo personal de la protagonista (Morales, M., 2002).

Roles de género y espacios simbólicos

Partiendo de esta revisión crítica de los relatos tradicionales, se pueden trabajar los roles de género creando un listado de todas las tareas del hogar que asumen las mujeres de la historia original, como la dedicación a la familia, la crianza, la recolección de flores y frutos, y la cocina. La elaboración de este listado puede abrir una conversación sobre cómo tradicionalmente se ha asociado a la mujer con actividades puramente domésticas y, a menudo, puramente estéticas e idealizadas —como recoger flores o perseguir mariposas.

En esta línea, una estrategia para concienciar sobre el tradicional contraste entre los roles femeninos y los masculinos es comparar la fragilidad de la niña con el peligro que representa el lobo. El animal utiliza el engaño y la seducción como estrategias para tender una trampa a Caperucita. El diálogo final, cargado de un lenguaje de claras connotaciones sexuales, termina conduciendo a un desenlace terrorífico. En una impactante escena de canibalismo simbólico, la niña es devorada por el lobo. Ante la situación planteada, se puede trabajar cómo se ejerce la violencia contra la abuela y la niña, remarcando las semejanzas y las diferencias observadas en cada una de las agresiones.

Asimismo, es importante destacar el poder simbólico del espacio narrativo:

  • El espacio abierto (el bosque): Representa el ámbito dominado por el poder masculino, el lugar donde se esconden los peligros.
  • El espacio cerrado (la habitación de la abuela): Es el contexto en el que se desarrolla el punto más alto de la violencia contra las figuras femeninas; por lo tanto, se erige en un dominio en el que se genera una sensación de falsa seguridad.

El análisis de las ilustraciones puede propiciar una reflexión sobre el contexto espacial e identificar el grado de violencia según las zonas en las que se lleva a cabo.

Más concretamente, se ejemplifica la escena del ataque del lobo hacia la abuela, suceso que tiene lugar en la cama del dormitorio, espacio que posteriormente también será testigo del abuso sexual hacia Caperucita. Este desenlace es esencial para comprender la intención de los autores, que presentan a la protagonista como una figura vulnerable y asocian el pecado con la sensualidad (Zipes, citado en Morales, M., 2002). De este modo, el relato termina atribuyendo a la víctima la responsabilidad de las consecuencias derivadas de haber desobedecido las advertencias de su madre (Morales, M., 2002).

Conclusión y propuesta didáctica

En conclusión, y con la finalidad de realizar el cierre de una sesión en la que se analice este recurso literario, se propone destacar la enseñanza moral del cuento. Teniendo en cuenta que los hermanos Grimm quisieron construir una identidad cultural compartida del folclore literario, esta historia podría ser interpretada como una advertencia dirigida a la infancia respecto a la desconfianza e inseguridad de la época, particularmente para las niñas. El cuento ilustra de manera paradigmática cómo la literatura y el miedo han sido dispositivos de dominación de mujeres y niñas.

Una actividad adecuada con el fin de implementar el concepto de enseñanza moral es efectuar un análisis de las diversas interpretaciones sociales que pueden surgir en función del público al que se dirige esta narración y de la época en la que se difunde. Para lograrlo, se puede observar y comparar la conducta de los personajes y sus reacciones ante los acontecimientos que se producen. Así, el grupo puede reforzar la importancia de la lectura crítica que puede adoptar la trama desde una mirada con perspectiva de género.

Referencias bibliográficas

Angela Carter (1992). Caperucitas, cenicientas y marisabidillas: Una antología de cuentos populares. Edhasa.

Helena Cortés, Jacob i Wilhelm Grimm (2019). Los cuentos de los hermanos Grimm tal como nunca te fueron contados (H. Cortés Gabaudan, Ed. y Trad.). La Oficina de Arte y Ediciones.

Isis López Vega (2025). Llegir entre línies: la representació de les dones als contes tradicionals infantils [Treball de fi de grau, Universitat de Barcelona]. https://drive.google.com/file/d/1_bf2OsE1WQ67nbCTJW7KzMK-tKJUb2cX/view?usp=sharing

Jacob i Wilhelm Grimm (1812). Kinder- und Hausmärchen.

María del Carmen Alonso Ímaz (2016). Cuentos de Grimm y cuentos tradicionales españoles. mAGAzin, (24), 6–12. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6188327

María Soledad Morales Ladrón (2002). Caperucita reescrita: The Bloody Chamber, de Angela Carter, y Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite. Revista Canaria de Estudios Ingleses, 45, 169–183. https://riull.ull.es/xmlui/bitstream/handle/915/29570/RCEI_45_2002_11.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Rocío Izquierdo Guerra (2019). La imagen del género femenino en los cuentos tradicionales. Pequeño proyecto de investigación: Una aproximación a la equidad de género [Trabajo de Fin de Grado, Universidad de Valladolid]. UVaDOC. https://uvadoc.uva.es/handle/10324/39177

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